Después de un período muy prolongado de crecimiento del mercado bursátil de los EEUU en el que los valores de las acciones llegaron a máximos históricos, la semana pasada se produjo una importante ola de ventas con la consiguiente reducción de precios.
Más allá de cuestiones de fondo respecto de la razonabilidad de los valores actuales de las acciones, los analistas financieros coinciden en señalar que el factor desencadenante de la fuerte ola de ventas fue la información respecto al incremento salarial interanual (2,9%).
Esa información generó especulaciones respecto de la evolución de la inflación. Un aumento muy significativo del índice de precios al consumo podría fomentar una política de incremento de tasas de interés más agresiva que la prevista, como medida de control de la inflación. Paralelamente se dieron a conocer datos respecto a un menor gasto de los consumidores en el mes de enero, lo que podría estar pronosticando una reducción del nivel de actividad comercial en el primer trimestre de 2018.
El resultado del temor de suba de tasas de interés en un mercado bursátil con ciertas incongruencias entre las capitalizaciones de las empresas y su capacidad de generación de ganancias, impulsó una ola de ventas que produjo una caída de los diversos índices de Wall Street (Dow Jones, Nasdaq, etc).
La posición vendedora del mercado se fue frenando a inicios de esta semana. El miércoles 14 del corriente se dio a conocer el dato de inflación del mes de enero, que fue superior al previsto por los analistas (0,5% real contra una previsión de 0,3%, con lo que el interanual alcanzó al 2,1%).
En definitiva la situación a mediados del mes de febrero es la siguiente:
- El mercado bursátil tuvo un importante recorte de los niveles de precios y una fuerte volatilidad en la segunda semana de febrero. Esa situación se ha comenzado a revertir.
- El nivel de inflación de los EEUU es mayor al previsto. Existen indicadores de que el mercado laboral podría estar cerca del pleno empleo, lo que generaría una presión adicional sobre los precios.
- En el corto plazo entran en vigencia una serie de medidas de expansión fiscal (reforma tributaria y acuerdos presupuestarios) que podrían provocar presiones inflacionarias adicionales.
- En este escenario el mercado llevó el rendimiento de los bonos del tesoro a 10 años de plazo en un 3%, lo que implica un fuerte ajuste respecto de los valores previos a estos vaivenes.
De acuerdo a algunos analistas, las políticas fiscales prociclicas que está adoptando el gobierno de los EEUU deben ser compensadas reduciendo más el estímulo monetario. Si a una economía en crecimiento y con precios en alza (demanda, salarios) se le agrega una expansión fiscal, la inflación se puede disparar. Ello estaría apoyando la decisión de la Reserva Federal de llevar adelante un ajuste más agresivo de las tasas.
En su proyección de diciembre, los funcionarios de la Reserva Federal señalaron que se realizarían tres alzas de tasas de interés para este año, de acuerdo con el pronóstico promedio. Esa opinión fue reiterada en la reunión del 30 al 31 de enero, cuando dla FED informó que esperaba “mayores incrementos graduales en la tasa de fondos federales”. La situación actual podría llegar a acelerar esta decisión y eventualmente aumentar la magnitud del ajuste. Por tal motivo no sería de sorprender que se mantuviera un grado de volatilidad elevada en el mercado bursátil.
Evidentemente el incremento esperado de las tasas de interés de referencia de los EEUU tendrá efectos sobre nuestra región y en particular sobre el Uruguay. Al encarecimiento del crédito externo directamente asociado a un ajuste de este tipo, se suma su eventual impacto sobre los niveles de Inversión Extranjera Directa. Es lógico prever que ante un incremento de los rendimientos obtenibles en EEUU, los inversores tiendan a exigir mayores retornos y reducir sus posiciones en activos financieros de mercados emergentes.




