La comparación interanual, esto es con el tercer trimestre de 2016, marca un incremento del 2,2% al tiempo que la comparación con el segundo trimestre del año en curso en términos desestacionalizados marca un incremento del 0,1%. Al evaluar el ritmo de crecimiento de la actividad económica se detecta un enlentecimiento: 4,28% en el primer trimestre, 2,8% en el segundo y el 2,2% actual.
El análisis del crecimiento respecto del año 2016 desde el punto de vista de la producción, muestra que el mismo obedece en orden de importancia a las performances positivas de los sectores transporte y comunicaciones (por el persistente crecimiento de la telefonía celular y servicios conexos), y Comercio, Restaurantes y hoteles. La contracara son los fuertes descensos de Industrias Manufactureras y Construcción.
Desde el punto de vista de la demanda el crecimiento se explica por el consumo privado impulsado por el gasto de los hogares y por las exportaciones de bienes primarios, siendo la contracara una fuerte contracción de la inversión tanto pública como privada.
En definitiva el crecimiento que se produjo en lo que va de 2017 fue impulsado por el consumo privado, que a su vez fue sostenido por un incremento significativo de los salarios reales en un entorno de apreciación del peso uruguayo respecto del dólar.
El fortalecimiento del peso fomenta el consumo de bienes de consumo duradero y semi duradero. Ello se refleja claramente en la evolución de las importaciones de bienes de consumo que en lo que va de 2017 aumentaron 29% en volumen físico, destacándose las compras externas de bienes duraderos (67%) y las de automóviles (23%). Este comportamiento es influido por la evolución del salario real, el abaratamiento de los productos importados y un mayor gasto de los turistas, que en parte se vuelca a ese tipo de bienes.
Los productores locales de bienes manufacturados enfrentan costos crecientes en término de dólares (aumento de salario real en un marco de fortalecimiento del peso frente al dólar) lo que les hace perder competitividad tanto al tratar de colocar sus productos en el exterior como por el ingreso de bienes importados cada vez más baratos al mercado interno. Esta realidad afecta fundamentalmente a la industria de alimentos procesados, textil, vestimenta y calzado reflejándose en el estancamiento de la importación de bienes intermedios. La caída del sector industrial es en buena medida consecuencia de esta pérdida de competitividad.




